Cuando se trata de moda, me cuesta ser sustentable
- Constanza Latorre Harvez
- 3 ago 2025
- 2 min de lectura
Lamentablemente, ya todos conocemos el crítico estado actual de nuestro planeta, que va empeorando a causa de nuestras propias acciones. Y aunque no es ningún secreto que la industria de la moda es una de las más contaminantes del mundo, como consumidores cada vez exigimos más transparencia por parte de las marcas al momento de comprar.
Como ex compradora inconsciente, confieso que me arrepiento de muchas decisiones que en su momento llamé “inversiones”: prendas de mala calidad que terminaron donadas, revendidas, olvidadas... o incluso peor, en un vertedero de mi propio país.
Hoy, como amante de la moda y persona consciente del daño que esta industria puede causar, me pregunto: ¿por qué sigo teniendo conductas contradictorias? ¿Por qué me cuesta tanto dejar de comprar con frecuencia o evitar marcas que no están alineadas con mis valores?
Según un artículo publicado por Fashion United (2024), la mayoría de las personas declara tener conciencia ambiental, pero en la práctica terminan comprando en cadenas de fast fashion. ¿Las razones? aparentemente saciar el deseo de estar siempre a la vanguardia, el atractivo de sus bajos precios y la dificultad financiera para invertir en prendas de mayor calidad. A esto se suma el hecho de que somos seres influenciables: vivimos en un mundo saturado de marketing, que nos bombardea constantemente con nuevas tendencias y el mensaje sutil (o no tanto) de “úsalo o quedarás fuera”.
Pero no le echemos toda la culpa al marketing: si somos conscientes de ello también podemos aportar nuestro granito de arena. ¿Cómo? Si tu principal obstáculo es el dinero y te resulta difícil dejar de comprar en marcas de fast fashion, comienza por reducir tus compras. Elige con más intención: busca prendas que realmente necesites y que, dentro de lo posible, tengan mejor calidad.
A primera vista, seguir comprando puede parecer contrario a un estilo de vida sustentable. Sin embargo, si lo haces con conciencia, moderación y propósito —preguntándote, por ejemplo, si realmente necesitas otro par de jeans—, estarás dando un paso hacia una forma de consumo más alineada con tus valores.
No se trata de la perfección, sino de avanzar con propósito. Y quizás, también, de quitarnos un poco de ese peso de la culpa que siempre termina recayendo sobre el consumidor.
Bibliografía


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